Desde el siglo VII en el que un chino inventó el abanico hasta hoy, su sistema no ha variado mucho. Y sus dibujos digamos que támpoco, "Hasta hoy".
Cuando decidí pintar abanicos lo hice con el proposito de hacerlos diferentes y de que lo llevara el máximo de gente posible. Pero mi gran sorpresa es haber tenido un encargo para un regalo y que su anfitrión sea un hombre. Y no quiero parecer antigua, tan solo ser humilde de sorprenderme de que alguno de mis trabajos guste para un público tan reducido en cuanto a este complemento se refiere.
Espero que le guste y le disfrute, ya que el encargo ha sido por teléfono a raíz de ver la foto anterior de la calavera.
Si el chino que inventó el abanico levantara ahora la cabeza tengo mis dudas si volvería a agacharla.